sábado

Daños colaterales

Me habría gustado poder despedirme de August Waters. Me gustaría poder sentarme en algún rincón de Ámsterdam a observar cómo Hazel Grace y él se funden en un banco. Observar sus expresiones y hacer caso omiso del carrito de oxígeno, los tubos y la pierna de plástico. Me habría gustado poder escuchar el discurso de Isaac en su prefuneral... Y abstenerme de girar la cabeza para no interrumpir el llanto de Hazel. Hazel, Gus te quería. Te amaba. Lo decía constantemente, era un coñazo. Él no te veía como una granada que explota y hace daño... El te veía como una granada junto a la que explotar.

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